Los distintos tipos de armadura en el forjado colaborante intervienen en el comportamiento estructural de la losa mixta durante la fase de utilización. Estas armaduras controlan la fisuración del hormigón, contribuyen a la capacidad portante del sistema y permiten cumplir, cuando procede, los requisitos de resistencia al fuego definidos en los Eurocódigos 3 y 4.
Tipos de armadura en el forjado colaborante
En función de su posición y cometido estructural, pueden distinguirse:
- Mallazo antifisuración (armadura superior).
Armadura de negativos (armadura superior).
Armadura de positivos y armadura de fuego (armadura inferior).
Armaduras de refuerzo local.
Mallazo antifisuración
El mallazo superior tiene como función principal controlar la fisuración de la capa de compresión. En determinadas configuraciones puede colaborar también en la absorción de momentos negativos, siempre que la cuantía, los solapes y el anclaje de la armadura superior queden justificados mediante cálculo.
Se dispone en toda la superficie del forjado, habitualmente con diámetros entre Ø6 y Ø12 mm y separaciones entre 150 y 200 mm, según las exigencias del proyecto.
Debe quedar alojado dentro de la capa de compresión, cuyo espesor debe permitir el recubrimiento mínimo exigido y garantizar la adecuada rigidez del conjunto.
Armadura de negativos
La armadura de negativos se dispone en la parte superior de la losa, sobre los apoyos intermedios en forjados continuos, para resistir las tracciones generadas sobre dichos apoyos.
En determinadas configuraciones, especialmente con separaciones entre apoyos reducidas, la cuantía necesaria para momentos negativos puede quedar cubierta por el propio mallazo antifisuración, evitando la disposición de barras adicionales sobre los apoyos intermedios. En cualquier caso, esta solución debe justificarse mediante cálculo estructural y garantizar los solapes y anclajes necesarios de la armadura superior.
Habitualmente está formada por barras colocadas sobre la vertical de los nervios y por debajo del mallazo superior. Como criterio habitual, su longitud se extiende aproximadamente un tercio de la luz a cada lado del apoyo, debiendo ajustarse siempre según cálculo.
Los diámetros habituales se sitúan entre Ø6 y Ø16 mm. El espesor de la capa de compresión debe garantizar el recubrimiento mínimo exigido por normativa, asegurando la durabilidad frente a la corrosión.
Armadura de positivos y armadura de fuego
La armadura de positivos se sitúa en la parte inferior de los nervios, dentro de la greca del perfil colaborante. Su función es reforzar el comportamiento a flexión positiva de la losa mixta cuando las cargas, las luces o las condiciones particulares del proyecto lo requieren.
En condiciones habituales, el propio perfil colaborante actúa como armadura de positivos del sistema. Por este motivo, la disposición de una armadura inferior adicional de positivos no siempre es necesaria, y debe definirse mediante cálculo estructural.
La armadura de fuego se dispone en la misma posición que la armadura de positivos, en la parte inferior de los nervios. Su función principal es mantener la capacidad portante del conjunto en situación de incendio, permitiendo alcanzar clasificaciones REI superiores a 30 minutos en función del canto de losa y la sección dispuesta.
Con carácter general, los forjados colaborantes con requerimiento igual o inferior a REI 30 no precisan armadura de fuego. Para requerimientos superiores, desde REI 60 hasta REI 240, la necesidad y el diámetro de esta armadura deben justificarse mediante cálculo específico.
En los perfiles de Incoperfil:
En los perfiles INCO 70.4 Colaborante e INCO 100.3 R Colaborante, la armadura se sitúa aproximadamente a 40 mm del borde inferior.
En el perfil INCO 100.3 Colaborante, se sitúa aproximadamente a 65 mm del borde inferior.
Los diámetros más habituales oscilan entre Ø6 y Ø16 mm, definidos en función de las cargas y del requerimiento de resistencia al fuego. Cuando coincidan en un mismo cálculo la armadura de positivos y la armadura de fuego, al ubicarse en la misma posición, prevalecerá el refuerzo de mayor diámetro.
Armaduras de refuerzo local
En zonas con concentraciones de carga, huecos, cambios de geometría o discontinuidades, pueden disponerse armaduras adicionales longitudinales, transversales o refuerzos superficiales mediante mallazo, para favorecer la redistribución de esfuerzos y limitar la fisuración localizada.
Cálculo del armado
El dimensionado de las armaduras del forjado colaborante depende de la luz entre apoyos, las cargas de proyecto, el canto de losa, el número de vanos y el requerimiento de resistencia al fuego.
La justificación debe realizarse conforme a las normas UNE-EN 1993-1-3, UNE-EN 1994-1-1 y UNE-EN 1994-1-2, verificando estados límite últimos, estados límite de servicio y comportamiento al fuego.
Conclusión
La adecuada combinación de mallazo superior, armadura de negativos, armadura de positivos y/o armadura de fuego garantiza el comportamiento estructural y la durabilidad del forjado colaborante. Su disposición debe definirse mediante cálculo estructural, en coherencia con las cargas, la geometría del sistema y las exigencias normativas del proyecto.
Manual técnico de Incoperfil
Para la definición completa del sistema, los criterios de diseño, las bases de cálculo, las tablas de resistencia, los detalles constructivos y los procedimientos de puesta en obra, consulte el Manual Técnico del Forjado Colaborante de Incoperfil, disponible bajo registro en el apartado Documentación de la página web.
Última actualización: Julio 2026
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